Muchos vendedores de Amazon usan la facturación automática sin saber bien cómo funciona ni qué implicaciones fiscales tiene. En este artículo te contamos qué es esta opción, cómo afecta tus impuestos y por qué no puedes despistarte.
Amazon tiene una herramienta que es como tener un asistente que se encarga de hacer las facturas por ti. Se llama VAT Calculation Service (VCS), o servicio automático de facturación con IVA. En lugar de tener que calcular el IVA y preparar la factura a mano cada vez que vendes, esta función lo hace todo automáticamente según el país del cliente y la legislación correspondiente.
Para activarla, solo tienes que entrar en tu cuenta de vendedor (Seller Central), buscar la sección de impuestos y activar esta opción. Eso sí, tienes que tener tus datos fiscales bien puestos y decirle a Amazon en qué países tienes que aplicar IVA (sobre todo si usas el OSS o tienes stock en otro país). Una vez activado, cada venta que hagas genera una factura automática que el cliente puede descargar directamente.
Amazon genera las facturas usando los datos que le proporcionas como vendedor y los datos del comprador:
Con esta info, el sistema elige el tipo impositivo correcto y genera la factura acorde con la normativa vigente del país.
Aunque Amazon se encargue de generar las facturas automáticamente y el cliente pueda descargárselas sin problema, la responsabilidad fiscal ante Hacienda siempre recae en ti, el vendedor. Amazon es, en realidad, un intermediario que facilita el papeleo, pero no es quien responde si algo no está bien hecho o si Hacienda pone el ojo encima.
Esto es importante tenerlo claro, porque la factura que Amazon genera es como un borrador oficial que debes revisar y validar. Si hay algún error, Hacienda no te va a preguntar si fue culpa de Amazon, sino que te pedirá explicaciones a ti.
Aquí van algunos clásicos que suelen dar problemas:
Dependiendo de dónde vendas, la forma en que facturas y declaras el IVA cambia, y esto es fundamental para no meter la pata con Hacienda. Vamos a verlo paso a paso.
Si vendes a clientes en España, la cosa es más sencilla: la factura debe incluir el IVA español, que normalmente es del 21% (aunque hay tipos reducidos del 10% o 4% para ciertos productos o servicios).
Cuando vendes a consumidores finales (B2C) en otros países de la UE, la normativa cambió en 2021 para simplificar la vida a los vendedores online. Ahora, si superas un umbral de ventas de 10.000 € en total a todos esos países, tienes que aplicar el IVA del país destino, no el español.
Cuando vendes fuera de la UE (por ejemplo, a Estados Unidos o Reino Unido post-Brexit), estas operaciones se consideran exportaciones.
No te confíes solo porque Amazon genera las facturas automáticamente. Dedica un rato cada mes a revisar que los datos son correctos: tu NIF, los datos de tus clientes, los importes, los tipos de IVA aplicados…
Un error pequeño, como un NIF mal puesto, puede ser una invitación directa a una inspección. Hacienda no es precisamente fan de los despistes. Más vale prevenir que curar, o dicho de otra manera, mejor que Hacienda no te pille con un error tonto.
No basta con tener facturas correctas. Es fundamental que esas facturas cuadren con los informes de ventas que Amazon te facilita. Revisa mes a mes que lo que ha salido en tu cuenta de Amazon coincide con lo que tienes registrado en tu contabilidad.
Si haces ventas dentro de la UE, necesitas estar registrado en el ROI (Registro de Operadores Intracomunitarios). No tenerlo actualizado es como intentar cruzar una frontera sin pasaporte: te pueden poner multas o rechazar tus declaraciones.
¿Superas los 10.000 € de ventas anuales a consumidores en la UE? Entonces deberías activar la ventanilla única (OSS) para declarar y pagar el IVA de forma sencilla. Es como tener un botón mágico para gestionar todo el IVA europeo sin volverte loco.
Pero ojo, si tienes almacenes, empleados o actividad fija en otro país europeo, puede que tengas un establecimiento permanente (EP), lo que significa obligaciones fiscales directas en ese país. Aquí ya toca consultar con un experto para evitar disgustos y pagar justo lo que toca.
Depende. La facturación automática de Amazon es muy útil para evitar errores manuales y ahorrar tiempo, pero no te libera de tu responsabilidad fiscal. Si vendes en la UE, debes entender bien cómo afecta al IVA y a tus declaraciones (Modelo 303, OSS…).
No basta con que Amazon emita la factura; tú eres el responsable ante Hacienda. Por eso, lo mejor es contar con un buen asesor que conozca Amazon y la fiscalidad para no llevarte sorpresas.
En resumen: sí, actívala, pero con cabeza y apoyo profesional.
¿Quieres que la facturación de Amazon no sea un dolor de cabeza? Con Accountali, tu software contable especializado para vendedores de Amazon, automatizas la gestión fiscal, controlas el IVA al detalle y llevas todo al día sin complicaciones.